Edward Bernays

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El Profesor Doctor Edward L. Bernays Freud

Considerado el mejor experto en Relaciones Públicas del mundo, asesor de Presidentes de Estados Unidos, de la Casa Blanca, de Gobiernos de países y empresas líderes, así como pionero mundial de la profesión. En 1985 fué presidente honorifico de ESERP y le dió un gran impulso.

Caso: Hotel de New York

 

Un famoso hotel de Nueva York observó que su negocio estaba decayendo a un ritmo alarmante, debido al rumor de que iba a cerrarse en breve para derribarlo y construir unos grandes almacenes en el solar que ocupaba. Hay pocas cosas más misteriosas que el origen de los rumores o la credibilidad y confianza que se les concede. Las personas que habían escuchado el rumor y lo habían aceptado implícitamente estaban cancelando sus reservas para los próximos meses y semanas pues temían cerrase justo durante su viaje y les causara molestias.

 
El problema que planteaba atajar este rumor (que como muchos rumores no estaba fundado en ningún hecho) no sólo era difícil, sino serio. La simple negación, por muy vigorosa y extendida que fuera, no conseguiría gran cosa pues no persuadiría si no se daba una explicación convincente.
La mera formulación del problema dejó claro al asesor en Relaciones Públicas del hotel que la única forma de atajar el rumor consistía en proporcionar al público evidencias positivas de la intención del hotel de seguir con el negocio. Sucedía que el maître d’hòtel era casi tan conocido como el mismo hotel y su contrato estaba a punto de expirar. El asesor en Relaciones Públicas sugirió una idea muy sencilla centrada en persuadir: “Renueven su contrato inmediatamente por varios años”, dijo. “Después hagan un anuncio público del hecho. Nadie que escuche que se la ha renovado el contrato por esa cantidad de dinero conce- derá un momento de crédito al rumor de que vayan ustedes a cerrar”.
Se llamó al maître d’hôtel y se le ofreció un contrato de cinco años. Su salario podía ser objeto de la envidia de muchos presidentes de ban- cos. Se anunció públicamente la firma del contrato. El maître d’hôtel era por si mismo una figura nacional. El salario estipulado proporcio- naba un interés adicional desde cualquier punto de vista. La historia despertó el interés de los periódicos inmediatamente. Una agencia de prensa nacional recogió la historia y la envió a todos sus suscriptores. La cancelación de reservas se detuvo y el rumor desapareció rápido y a tiempo.