Edward Bernays

Menu
El Profesor Doctor Edward L. Bernays Freud

Considerado el mejor experto en Relaciones Públicas del mundo, asesor de Presidentes de Estados Unidos, de la Casa Blanca, de Gobiernos de países y empresas líderes, así como pionero mundial de la profesión. En 1985 fué presidente honorifico de ESERP y le dió un gran impulso.

Caso: Lituania. Las Relaciones Públicas anuncian la libertad de una nación

 

Podemos encontrar un ejemplo que incorpora la mayoría de puntos técnicos y psicológicos de interés de los casos previos en la campaña realizada por Lituania en Estados Unidos, en 1919, para obtener la simpatía popular y el reconocimiento oficial. Lituania tenía una considerable importancia política en la reorganización de Europa, pero era un país poco conocido para el público americano. Los planes franceses para el establecimiento de una Polonia fuerte resultaban una dificultad añadida, ya que interferían con la independencia de Lituania. Existían excelentes razones históricas, étnicas y económicas para permitir a Lituania un estatuto de independencia, si se separase de Rusia. Pero por otro lado, existían poderosas influencias políticas en contra de su independencia. Todo indicaba que la actitud americana ante la cuestión de la independencia de Lituania jugaría un papel decisivo. La cuestión consistía en despertar un interés popular y oficial en las aspiraciones lituanas.


Se organizó un Consejo Nacional Lituano, compuesto por conocidos lituano-americanos, y una Oficina de Información Lituana fundados para actuar como oficinas de prensa para noticias sobre Lituania y para redactar una petición a favor de las aspiraciones lituanas.
El asesor en Relaciones Públicas a quien se comisionó para dirigir el trabajo reconoció que el primer obstáculo a resolver era la indiferencia e ignorancia de América sobre Lituania y sus aspiraciones.Encargó un estudio exhaustivo sobre todos los aspectos conocibles del problema de Lituania, desde su remota y presente historia y sus orígenes étnicos hasta sus costumbres matrimoniales actuales y sus actividades recreativas populares. Dividió este material en varias categorías, basándose principalmente en el público a quien se destinaría. Para el etnólogo amateur, datos interesantes y precisos de los orígenes en el sánscrito. Informó al aficionado a los deportes sobre los deportes lituanos y a las mujeres americanas sobre indumentaria y moda lituana. Informó al joyero sobre ámbar y buscó conciertos de música lituana para el melómano.


A los senadores los proveyó con datos sobre Lituania que les proporcionarían una base para acciones favorables. Lo mismo hizo para los miembros de la Cámara de Representantes. Se concentró en aquellos grupos cuyas opiniones decididas pudiesen ayudar a la formación de otras opiniones, proporcionando datos que pudiesen sustentar conclusiones favorables a Lituania.


Se planearon y ejecutaron una serie de eventos que traerían consigo las implicaciones necesarias. Se celebraron reuniones masivas en diferentes ciudades; se organizaron, firmaron y presentaron peticiones; los peregrinos hicieron llamadas a los Comités de la Cámara de Represen- tantes y del Senado. Se usaron todos los medios posibles para dirigirse a la gente y sacar provecho del interés público sobre el tema. El correo entregó declaraciones sobre los puntos de vista lituanos a todos los que pudiesen estar interesados. Los estrados de las salas de conferencia resonaron con los llamamientos lituanos. Se pagaron anuncios en los periódicos. La radio acercó el mensaje de los portavoces al público. Algunas películas llevaron el mensaje a los cinéfilos.


Poco a poco y paso a paso, el público, la prensa y los funcionarios del Gobierno aprendieron las costumbres, el carácter y los problemas de Lituania, la pequeña nación báltica que buscaba la libertad.


Para cuando la Oficina de Información Lituana se presentó ante las asociaciones de prensa para corregir las imprecisas y tendenciosas noicias polacas sobre la situación lituana, lo hizo como representante de un grupo que había aparecido en los periódicos americanos durante varias semanas como resultado de las actividades y consejos del asesor en Relaciones Públicas. Además, cuando delegaciones de americanos interesados en el problema lituano se presentaron ante los miembros del Congreso o funcionarios del Departamento de Estado, lo hicieron como portavoces de un país que ya no era desconocido. Representaban a un grupo que ya no podría ser ignorado. Alguien describió esta campaña, una vez que la república báltica había conseguido su reconocimiento, como la campaña en Relaciones Públicas que había anunciado la libertad de una nación.