Edward Bernays

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El Profesor Doctor Edward L. Bernays Freud

Considerado el mejor experto en Relaciones Públicas del mundo, asesor de Presidentes de Estados Unidos, de la Casa Blanca, de Gobiernos de países y empresas líderes, así como pionero mundial de la profesión. En 1985 fué presidente honorifico de ESERP y le dió un gran impulso.

Caso: ¿A quién le importa lo que digan?

 

Algunos analistas creen que el público no tiene más opiniones que las que estas diferentes instituciones le proporcionan ya formuladas. Según el señor Mencken y otros podríamos deducir que los periódicos y otros medios no tienen más estándares que los que el público les proporciona y, por lo tanto, no tienen influencia sobre la psique pública. La verdad, como ya he hecho notar, se encuentra entre estas dos posiciones extremas.


En otras palabras, el asesor en Relaciones Públicas que piensa con claridad sobre el tema de la opinión y las Relaciones Públicas, ha de conceder crédito a los dos factores de la opinión pública respectivamente con su influencia y eficacia en mutua interacción.


Ray Stannard Baker dice que a pesar del gesto de indiferencia, una especie de sentimiento de “no me importa lo que digan” por parte de los líderes [de la Conferencia de Versalles], ningún otro aspecto de la conferencia, en realidad, les preocupaba más que las noticias, opiniones, suposiciones, que se publicaban en miles de palabras cada noche y las reacciones que rápidamente provocaban. El problema de la publicity consumió una asombrosa cantidad de tiempo, ansiedad y discusión entre los líderes de la conferencia. Influyó todo el procedimiento, fue parte instrumental de que los cuatro jefes de estado se reunieran finalmente en pequeñas conferencias secretas. La publicity llegó en una ocasión –la nota italiana de Wilson- casi a desconvocar la conferencia y a hacer peligrar un gobierno. La simple amenaza, en algunas ocasiones, cambió el curso de las discusiones. Nada preocupaba más en la conferencia que lo que la democracia iba a hacer con la diplomacia.


Para causas parecidas nos encontramos con grandes industrias –el cine es una y el béisbol organizado otra- que nombran como directores de sus actividades a hombres prominentes de la vida pública; y lo hacen para asegurar al público la conducta cívica y honesta de sus miembros.

Se encuentran en esta categoría los Franklin Roosevelt, los Will Hays y los Landis.