Edward Bernays

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El Profesor Doctor Edward L. Bernays Freud

Considerado el mejor experto en Relaciones Públicas del mundo, asesor de Presidentes de Estados Unidos, de la Casa Blanca, de Gobiernos de países y empresas líderes, así como pionero mundial de la profesión. En 1985 fué presidente honorifico de ESERP y le dió un gran impulso.

¿Se puede persuadir a la opinión pública?

 

Hay disparidad de criterios en cuanto a si la opinión pública es persuasible o no en cuanto a si es un elemento activo o pasivo. Por un lado, tenemos la creencia arraigada de que no se puede cambiar la naturaleza humana. Por otro lado, se nos ha asegurado con firmeza que ciertas instituciones han modificado o alterado la opinión pública.


En este país, existe una uniformidad de opinión sobre muchos temas. Cuando esta uniformidad está de acuerdo con nuestras propias creencias, la llamamos expresión de la consciencia pública. Cuando, por el contrario, se presenta contraria a nuestras creencias, la llamamos tiranía de la opinión pública y nos preparamos a adscribirla a una insidiosa campaña de propaganda.


La uniformidad es, de hecho, natural en gran medida y sólo en parte artificial. La opinión pública puede ser tanto el productor como el producto de una propaganda insidiosa. Naturalmente, allí donde se trate de amplias ideas, las críticas al estado de la opinión pública y a su origen vienen con mayor frecuencia de aquellos grupos que mantienen un punto de vista contrario al aceptado. Estos grupos encuentran que el público no es receptivo a sus puntos de vista y justa o injustamente atribuyen esta falta de receptividad a la influencia de intereses antagonistas sobre la psique pública.


Estos grupos ven que la prensa, la tarea del conferenciante, las escuelas, la publicidad, las iglesias, la radio, el cine, las revistas, influyen en millones de personas cada día. Se dan cuenta de que el punto de vista preponderante, si no en todos en la mayoría de estos medios, se pliega al estado mental preponderante del público.


Razonan entre ellos y alcanzan sus conclusiones sin demasiada dificultad. No se paran a pensar que el acuerdo de opinión entre el público y estas instituciones pueda ser a menudo el resultado del control ejercido por la psique pública sobre estas instituciones.Sin embargo, hay muchas fuerzas externas que influyen en la opinión pública. Las más obvias de estas fuerzas son la influencia paterna, el aula de la escuela, la prensa, el cine, la publicidad, las revistas, conferencias, las iglesias y la radio.


Para responder a la pregunta sobre si la opinión pública es persuasible o no, analicemos a la prensa en relación con la opinión pública, ya que la prensa tiene un lugar destacado entre las varias instituciones comúnmente designadas como moldeadoras o portavoces de la psique pública. Por prensa, en este caso, me refiero a la prensa diaria. Los americanos son público lector de diarios. Se han acostumbrado a encontrar las noticias de todo el mundo y la opinión de sus líderes en los periódicos matutinos y vespertinos. Y aunque un lector individual no dedique una gran parte de su jornada a esta ocupación, mucha gente encuentra tiempo para leer más de un periódico al día.


No es de extrañar que la persona que se encuentra fuera de la opinión pública dominante del momento considere a la prensa diaria como una fuerza coercitiva.


Las discusiones sobre la reacción del público ante la prensa defienden dos puntos de vista diferentes, de la misma manera que cuando se discute la reacción del público ante el púlpito u otras fuerzas. Algunas autoridades sostienen que la psique pública es terca en relación a la prensa y que la prensa tiene poca influencia sobre ella. Hay ejemplos que apoyan esta terquedad del punto de vista público.